Club Democrático Antirreleccionista. La mayoría de los habitantes en la región de Contreras eran indígenas, campesinos, jornaleros, comuneros y un sector pequeño de trabajadores textiles que vivían en pésimas condiciones.

El fin de la dictadura de Porfirio Díaz, acarreó una lucha interna por el poder político. El pueblo y sus dirigentes aparecen como actores sociales para hacer valer sus derechos, organizándose a través del «Club Democrático Antireeleccionista Vicente Guerrero», que formalmente quedó instalado el día 23 de julio de 1911, siendo elegida como su primera presidenta Socorro E. Ramírez.
La presidenta del Club Antireeleccionista, al saber que pasaría en ferrocarril, por la estación de Contreras, Don Francisco I. Madero, en su viaje a Cuernavaca, le preparó un pliego petitorio haciendo de su conocimiento los principales problemas del Pueblo de La Magdalena, ocasionados por los caciques, el cual fue entregado personalmente al candidato presidencial.

Presencia Zapatista. La primera partida de zapatistas en la región aparece en el mes de marzo de 1912. El territorio de La Magdalena Contreras era considerado como un sitio estratégico para entrar a la Ciudad de México.
En estos años la lucha armada había rebasado la periferia de la Ciudad de México y era vista por los vecinos de Contreras con simpatía y buen número de ellos se unieron a la lucha zapatista.

Entre1913 y 1914, las fábricas de Contreras fueron tomadas por los zapatistas con el objetivo de abastecerse de energéticos, mantas, cobertores, entre otras cosas y exigían a sus dueños una cantidad de dinero y productos manufacturados, con la condición de no destruirlas o quemarlas.
La región estaba bajo el mando del jefe zapatista Francisco Pacheco, quien controlaba las fábricas de Santa Teresa y La Magdalena.
Los empresarios solicitaron ayuda a la Secretaría de Guerra y a la comandancia militar para proteger las plantas eléctricas (los Dinamos) y las fábricas textiles, a cambio de dar alojamiento, alimento, abrigo para la tropa y, sobre todo, abastecer de implementos textiles para los cuerpos rurales.
La Secretaría de Guerra envió diversos destacamentos que se establecieron en las fábricas textiles y sus alrededores, conteniendo así a los zapatistas.
Las fábricas representaban cierta neutralidad entre los zapatistas y los cuerpos rurales.

Los cuerpos rurales no se atrevían a disparar su artillería, ya que dichas fábricas representaban una cuantiosa inversión extranjera. Sin embargo, el ejército federal sí atacó los pueblos y rancherías de Contreras, persiguiendo a los zapatistas por toda la Sierra de las Cruces.
En 1914 los pueblos de Contreras y La Magdalena fueron destruidos por el fuego. Sólo quedó una que otra casa respetada por los zapatistas, pues sus propietarios advertían con letreros ser revolucionarios.
La situación se agravó para los trabajadores textiles. Cerca de dos mil familias se encontraban aisladas y en la más completa miseria, rodeadas de los pueblos incendiados.
La Magdalena Contreras continuó en 1915 ocupada por las tropas zapatistas que libraron la batalla decisiva en el mes de noviembre y avanzaron sobre la capital de la República.
Los zapatistas penetraron hasta la estación de Buenavista, en donde se apoderaron de una locomotora, la cual fue llevada al cuartel de Contreras para trasladar sus fuerzas revolucionarias.

El Sindicato «La Lucha». El origen de este sindicato se localiza en 1917. Su primer secretario fue el obrero J. Trinidad Escalona; después de haberse integrado, se formó una comisión para redactar sus estatutos. El sindicato «La Lucha» fue uno de los pilares de la Federación del Ramo Textil, cuando en marzo de 1919 permanecía al margen de toda organización obrera.
En 1920 estallaron diversos conflictos laborales. Los obreros textiles de «La Hormiga», «La Alpina», «Santa Teresa», «La Abeja» y «La Magdalena», así como los campesinos de San Ángel, se unieron a los conflictos obreros y declararon una huelga en solidaridad.

El sindicato «La Lucha» estaba afiliado a la Federación Obrera del Ramo Textil (FOT) de corte anarcosindicalista y fue uno de los pilares de la fundación de la Confederación General de Trabajadores (CGT).
La CGT estaba subvencionada por la Federación Comunista del Proletariado Mexicano. La integraron cincuenta representantes de 30 sindicatos de 20 Estados de la República, y su lema fue «Salud y Comunismo Libertario».
La CGT surgió como una organización contraria a la Confederación Regional Obrero Mexicana (CROM).

La historia de la CGT como grupo anarcosindicalista se vio manchada por la violencia durante sus primeros seis años. Sus principales escenarios fueron las fábricas textiles de la región de San Ángel y Contreras.